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Del dato al fuego: Omar Cocom y el arte de jugar en dos canchas

Por: Miguel Cocom

Hay quienes entienden el fútbol como emoción. Hay quienes lo entienden como dato. Y hay quienes, como mi hermano Omar Cocom, saben que ambas cosas pueden convivir.

Hoy es uno de los pocos mexicanos que forman parte del equipo editorial de OneFootball, la plataforma líder mundial que cada mes conecta a más de 200 millones de aficionados y alcanza a más de 645 millones dentro de su ecosistema global. Un espacio donde el fútbol se narra, analiza, mide y se personaliza.

En esta plataforma la Generación Z consume estadísticas, historias, resultados y transmisiones sin suscripción, cuando y donde quiera.

Escribir ahí no es menor. Es hablarle a una audiencia global que exige rigor y narrativa porque el futbol se interpreta.

Pero antes de llegar a esa cancha internacional, Omar ya había aprendido a jugar otros partidos.

En Mérida fue emprendedor y encendió motores, literalmente, y puso a rodar dos food trucks que muchos recuerdan con cariño: El Papa Móvil, especializado en papas al horno, y El Gallo Loco, con baguettes de carnes frías que se volvieron punto de encuentro para estudiantes, familias y noctámbulos con hambre de algo bien hecho.

Ahí ya estaba el chef, el que entiende que cada ingrediente tiene su momento y que sabe que la cocina es estrategia.

Luego llegó la pandemia y como a tantos emprendedores, el golpe fue duro. El fuego se apagó, pero no la vocación, así que Omar hizo lo que hacen los que no se quedan quietos y tomó la decisión de irse a Ciudad de México a buscar nuevos horizontes.

Y ahí apareció otra cancha. Ahí llegó OneFootball. Del food truck a la plataforma global. Del humo de la plancha al pulso de los datos en tiempo real, pero lo más interesante es que no dejó ninguna de sus dos pasiones atrás.

Porque además de escritor deportivo, sigue siendo chef. Y ahí ocurre algo que no se ve todos los días: el cruce entre fútbol, análisis y gastronomía.

Ese cruce tiene nombre: “Del papel al paladar”.

Un proyecto que ha logrado algo extraordinario al convertir la literatura en experiencia gastronómica. En Mérida rindió homenaje a Jorge Ibargüengoitia. Después encendió la cocina con “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel. Con la actriz Karla Franco dando vida a Tita de la Garza y un menú diseñado por él y mi cuñada, también chef, Daniela García, cada platillo tuvo como ingrediente la emoción.
El proyecto es una velada que reúne teatro y literatura servida en cuatro tiempos.

Este sábado 18 de abril, en Cuernavaca, la experiencia llega nuevamente con un homenaje a “Como agua para chocolate”. Un menú que incluye desde un “caldito apapacho al corazón” hasta una ternera con salsa intensa de pétalos de rosa, pasando por un champandongo que sabe a laberinto emocional y un cierre dulce que honra las pasiones de Tita.

Del fútbol global a la cocina íntima. De los datos en tiempo real al fuego lento. De Mérida a Ciudad de México. De la crisis a la reinvención. Omar juega en dos canchas y en ambas sabe leer el partido.

Este 18 de abril, Cuernavaca será testigo de que el talento también se cocina.

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