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Ciencia ciudadana busca transformar la relación con las playas yucatecas desde la educación ambiental

Por Itzel Chan

La verdadera conservación de las playas comienza con comprender por qué llega la basura hasta la costa, cómo afectan nuestras acciones a los ecosistemas y qué papel puede desempeñar cada persona en su protección. Tomando en cuenta estos factores, se realizó la primera jornada «Playas limpias, mares vivos», una iniciativa de ciencia ciudadana impulsada por la Estación Marina del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) en Telchac Puerto.

La investigadora Dalila Aldana Aranda, del Cinvestav, explicó que la actividad fue concebida como un espacio de puertas abiertas para acercar a la población al conocimiento científico y fomentar una participación informada en el cuidado del litoral.

«Como ciudadanos tenemos que aprender porque luego queremos ayudar, lo hacemos mal y terminamos perjudicando», señaló al referirse a una de las actividades dedicadas a la eclosión de tortugas marinas.

Durante la jornada, especialistas y grupos de conservación enseñaron qué acciones deben realizarse y cuáles evitarse cuando nacen las tortugas, ya que la intervención humana puede alterar un proceso natural indispensable para su supervivencia.

Otra de las actividades consistió en una limpieza de playa con un enfoque distinto al habitual porque más allá de retirar residuos, los participantes registraron y analizaron los objetos encontrados para reflexionar sobre los tipos de basura que llegan a la costa, el predominio de los plásticos y las posibles fuentes de contaminación.

«La idea no es recoger basura por recoger, sino razonar qué es lo que está viniendo, qué cantidad de objetos recogemos, cuál es la mayoría de ellos y por qué están ahí», explicó la investigadora.

Como parte de ese ejercicio, las y los asistentes elaboraron un mural sobre madera en el que plasmaron mensajes y dibujos inspirados en las reflexiones surgidas durante la jornada.

La iniciativa también incluyó actividades para conocer la importancia de la duna costera, un ecosistema que, además de albergar una gran diversidad de flora y fauna, protege a las comunidades frente a fenómenos meteorológicos y permite la conservación de las playas.

Aldana Aranda advirtió que estos ecosistemas enfrentan una creciente presión por el desarrollo inmobiliario en la costa y consideró necesario replantear la forma en que se construye en el litoral yucateco.

«La costa no da para eso. Tenemos que aprender a construir de otra manera en la franja del litoral yucateco», afirmó, al señalar que cualquier proyecto debe considerar la disponibilidad de agua, electricidad, el manejo adecuado de residuos y la capacidad de carga del ecosistema.

La investigadora destacó que, además de las actividades programadas, hubo un componente que consideró fundamental que consiste en la colaboración entre distintos sectores de la sociedad.

«Ves a una autoridad junto con un niño, junto con una persona del pueblo, todos haciendo equipo para una misma acción, que es mantener nuestras playas y nuestros mares limpios», expresó.

Para Aldana Aranda, esa sinergia entre ciudadanía, comunidad científica y autoridades representa uno de los principales logros de este tipo de iniciativas, pues contribuye a fortalecer una cultura ambiental basada en el conocimiento, la corresponsabilidad y la participación colectiva en la conservación de las costas yucatecas.

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