“El territorio no se vende”: pueblos mayas toman las calles de Mérida contra el despojo
Por Itzel Chan
Las calles de Mérida se llenaron este domingo de personas que no están dispuestas a guardar silencio y gritaron: “No nos van a callar, el pueblo maya va a luchar”.
Este Día Internacional de los Pueblos Indígenas reunió a pueblos mayas, vecinos y defensores ambientales de distintas regiones de Yucatán, quienes llegaron a la capital del estado con la exigencia de que sus territorios no sean tratados como mercancía.
Desde Kinchil, Santa María Chi, Sisal, Dzitnup, Molas y Caucel Pueblo llegaron integrantes de los Consejos Comunitarios Indígenas. A ellos se sumaron vecinos y colectivos que mantienen disputas y procesos de defensa frente a proyectos que consideran una amenaza para sus comunidades.
La marcha también reunió a quienes han alzado la voz contra el proyecto de gasoducto de Engie en Gran Calzada; a habitantes y defensores de la duna costera de Chuburná Puerto, que mantienen su oposición al desarrollo inmobiliario Las Dunas; y a personas que han denunciado afectaciones a los vestigios arqueológicos de Dzoyilá ante la construcción de un supermercado.
Son luchas distintas, sin embargo, todas coinciden en que existe presión sobre el territorio y la llegada de proyectos inmobiliarios, turísticos, energéticos, urbanos y comerciales.
Una misma defensa
Con pancartas, consignas y voces que se alternaban durante el recorrido, los manifestantes denunciaron que las comunidades enfrentan proyectos que, aseguran, avanzan sin garantizar una participación efectiva ni el consentimiento de quienes habitan los territorios.
También señalaron la criminalización de las personas defensoras, quienes son señaladas o enfrentan presiones cuando se organizan para proteger sus comunidades.
“Tierra, agua y libertad, jamás se venderá”, retumbó entre las calles.
La frase sintetizó el reclamo de quienes consideran que defender el territorio también significa defender el agua, la naturaleza, el patrimonio arqueológico y las formas de vida de los pueblos.
Frente al Palacio de Gobierno, las voces de las comunidades tomaron el micrófono y ahí hablaron sobre la transformación que vive Yucatán ante la expansión de la zona metropolitana de Mérida y el crecimiento de desarrollos inmobiliarios y turísticos.
Los participantes cuestionaron que el avance de estos proyectos ocurra mientras las comunidades enfrentan cambios en sus territorios y, desde su perspectiva, no siempre cuentan con mecanismos efectivos para decidir qué actividades pueden instalarse en sus localidades.
La marcha culminó con una concentración donde las comunidades confirmaron que no quieren ser únicamente espectadoras de las decisiones que modifican sus territorios.
“Defender la tierra no es un delito”, señalaron.
Frente a Palacio de Gobierno igualmente gritaron: “El territorio no se vende; se ama y se defiende”.