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Punta del Tigre: la comunidad que decidió recuperar su mar

En Isla Aguada, Campeche, pescadores, familias y jóvenes se organizaron para defender los manglares y recuperar una zona que durante años fue golpeada por la pesca intensiva, la tala y la contaminación. El resultado fue «Punta del Tigre», la primera Zona de Refugio Pesquero de Campeche.

En Isla Aguada, las personas comprendieron que el mar les brinda alimentación, trabajo y bienestar. Por eso, cuando la pesca intensiva, las redes ilegales, el buceo invasivo, la tala de manglar y la contaminación comenzaron a deteriorar los ecosistemas de los que dependían decenas de familias, un grupo de pescadores decidió organizarse.

Aunque tenían la opción de abandonar el lugar, decidieron organizarse para recuperarlo y entre ellos está Santiago Puch, quien durante años ha visto cómo cambia el territorio y cómo disminuyen los recursos que alguna vez sostuvieron a la comunidad.

“La idea de nuestro proyecto es tratar de proteger, conservar, pero sobre todo que haya un espacio de resiliencia y que se recupere la zona; que podamos tener pesca en abundancia como en años anteriores. Ahora es nuestro compromiso”.

Ese compromiso tomó forma a través de La Fragata de Isla Aguada, una iniciativa comunitaria que comenzó a trabajar en la protección de los humedales y en la recuperación de la conectividad entre estos ecosistemas y el mar.

El camino no fue sencillo:

Con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones, la comunidad logró realizar el estudio técnico justificativo y reunir más de 300 firmas de pescadores para iniciar el proceso ante la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca).

Incluso durante la pandemia de COVID-19, el trabajo continuó. Hubo capacitaciones a distancia, trabajo de campo y organización comunitaria.

Hasta que llegó el momento esperado y el 23 de noviembre de 2023, Punta del Tigre fue declarada oficialmente como la primera Zona de Refugio Pesquero del estado de Campeche.

Pero para la comunidad, una declaratoria no significa que el trabajo haya terminado, sino les reforzó la idea de cuidar y conservar, como ejemplo para futuras generaciones.

Los manglares son parte fundamental del ciclo de vida de especies como el róbalo, la liseta y el bagre. Son refugio, zona de alimentación y espacios de reproducción para especies que después llegan al mar y sostienen la actividad pesquera.

Por eso, recuperar los humedales también significa recuperar la pesca y María Elvira de la Cruz ha sido parte de este proceso. Recuerda que hubo quienes pensaron que restaurar la zona era imposible.

“Fue mucho trabajo, nos metimos al lodo, abrimos canales, sembramos manglares. La gente decía que era imposible… pero lo hicimos juntos”.

Y así, poco a poco, la comunidad comenzó a reconstruir la conexión entre los humedales y la zona de refugio pesquero. Hoy, siete mujeres y 15 hombres forman parte del equipo activo que vigila y restaura más de 413 hectáreas de ecosistemas.

También recogen basura durante sus recorridos, participan en talleres sobre legislación ambiental, conservación y liderazgo, y mantienen comités comunitarios de vigilancia y monitoreo. A este esfuerzo se han sumado jóvenes estudiantes de Biología Marina de Ciudad del Carmen, que participan como voluntarios.

Más de 50 pescadores libres y cinco cooperativas locales dependen de los ecosistemas de esta zona. Por eso, para quienes participan en La Fragata, proteger Punta del Tigre no significa únicamente hablar de manglares, peces o hectáreas.

Santiago lo sabe bien y su sueño es que algún día la zona vuelva a tener la abundancia de antes y que la pesca pueda realizarse de manera sostenible.

“Esta área ha sido la base de la economía de nuestra comunidad y, por lo tanto, un sueño muy grande para mí es poder recuperar toda esa parte. También fue el sueño de mi padre y de un padrino, quienes quieren ver que esta zona se cuide, se vigile, y tenga la resiliencia necesaria. Que tenga la oportunidad de poder recuperarse y de manera natural”.

En Isla Aguada, la defensa del territorio entonces tiene rostro de mujer, de pescador, de joven voluntario y de familia.

Es gente entrando al lodo para sembrar manglar. Personas recogiendo basura durante sus recorridos. Pescadores aprendiendo sobre las leyes que protegen su territorio. Mujeres y hombres organizándose para vigilar una zona que consideran parte de su casa.

“Aquí nadie se queda atrás. Si alguien falta, los demás lo cubren. Si no hay dinero, cooperamos. Porque esto no es un trabajo, es un compromiso con nuestra casa, con nuestra Pachamama”, menciona Santiago.

La historia de Punta del Tigre demuestra que la recuperación de un territorio también puede comenzar desde quienes lo habitan.

Fotos: Refugio Pesquero Punta del Tigre.

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