Una joven que desafía las imposiciones sociales y reclama el derecho a decidir sobre su propio cuerpo es la protagonista de Ligazón, una obra escrita en 1926 por el dramaturgo español Ramón del Valle-Inclán, que ahora es llevada a escena por el Colectivo Turulú Teatro, bajo la dirección de Tito Díaz.
A cien años de su creación, esta pieza teatral conserva su vigencia al abordar temas como la libertad, el deseo, la autonomía de las mujeres y las relaciones de poder que atraviesan a la sociedad.
La historia presenta a La Mozuela, una joven que busca su independencia en un entorno que pretende imponerle el papel que tradicionalmente se ha asignado a las mujeres. Para enfrentarse a estas expectativas, deberá recurrir a su astucia y picardía, mientras se desenvuelve entre personajes marcados por la crueldad, el egoísmo y la avaricia.
Uno de los momentos más significativos de la obra ocurre cuando la protagonista exclama: “¡Mi cuerpo es mío!”, una frase que resultaba desafiante para la sociedad de principios del siglo XX y que, un siglo después, mantiene su fuerza dentro de las reivindicaciones feministas contemporáneas.

La trama gira alrededor de La Mozuela y El Afilador, dos personajes que transitan constantemente entre la ingenuidad y el cinismo, hasta convertirse simultáneamente en víctimas y manipuladores.
¿Quién seduce a quién? ¿Quién engaña a quién? Estas interrogantes acompañan una historia en la que las apariencias y las verdaderas intenciones de los personajes permanecen en constante tensión.
La puesta en escena también recupera la atmósfera misteriosa de la escritura de Valle-Inclán. La acción transcurre durante la noche, entre reflejos de luna, sombras y penumbras, mientras elementos relacionados con la brujería y las supersticiones contribuyen a construir un universo inquietante.
A través de esta combinación de misterio, simbolismo y personajes ambiguos, Ligazón explora temas universales como la juventud, el amor carnal, la ambición, el egoísmo y la muerte, esta última representada mediante imágenes grotescas.
Sin embargo, uno de los elementos centrales de la propuesta es la lucha de una joven por ejercer su libertad frente a una sociedad que intenta decidir por ella, un conflicto que permite establecer conexiones entre las condiciones sociales de hace un siglo y las discusiones actuales sobre los derechos de las mujeres.
El montaje cuenta con las actuaciones de Jimena Rebollar, quien interpreta a La Mozuela; Dayana Serrano, en el papel de La Raposa; Josué González, como El Afilador; y Tony Baeza, quien da vida a La Ventera y también participa en la asistencia técnica.
La producción está a cargo del Colectivo Turulú Teatro, bajo la dirección de Tito Díaz, beneficiario del Programa de Creadores Escénicos con Trayectoria del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales.
Con esta propuesta, el colectivo recupera una obra centenaria que invita a reflexionar sobre las relaciones de poder, los mandatos sociales y la libertad individual, recordando que algunas de las exigencias expresadas desde los escenarios hace cien años continúan presentes en las luchas de las mujeres.




