Por Miguel Cocom
Mérida, con 1,324,771 habitantes, es la décima zona metropolitana más poblada de México, de acuerdo con el informe Metrópolis de México 2020. Su crecimiento ha sido sostenido durante las últimas décadas, consolidándola como el epicentro económico, cultural y social no solo de Yucatán, sino de todo el sureste del país. Sin embargo, en el terreno deportivo, enfrenta una paradoja difícil de ignorar: de las diez zonas metropolitanas con más población, Mérida es la única que no cuenta con un equipo de fútbol soccer en la Primera División de la Liga MX.

Las otras nueve metrópolis del ranking —Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Puebla–Tlaxcala, Toluca, Tijuana, León, Querétaro y La Laguna— presumen clubes consolidados en el máximo circuito, con nombres históricos y protagonistas de la liga como América, Cruz Azul, Pumas, Monterrey, Tigres, Chivas, Atlas, Puebla, Toluca, Xolos, León, Gallos y Santos. En cambio, Mérida, pese a su dinamismo poblacional e infraestructura deportiva, sigue esperando su oportunidad de estar en esa mesa grande.

En el presente, el estandarte futbolístico de la ciudad y del estado es Venados FC, que milita en la Liga Expansión MX. El equipo mantiene una doble lucha: en la cancha, para demostrar su nivel competitivo, y en tribunales, para que el sistema de ascenso y descenso regrese de forma plena a la Liga MX. Los Venados han sido claros en su postura: quieren ganarse el pase a la Primera División con sudor y goles, no por invitación o compra de franquicia.

El ascenso no solo sería un logro deportivo, sino un impulso enorme para la ciudad y para el fútbol en el sureste. Imaginemos el Estadio Carlos Iturralde vibrando con partidos contra Tijuana en un auténtico Clásico de las Penínsulas; recibiendo al América con el regreso de Henry Martín a su tierra natal; o midiendo fuerzas contra Santos Laguna para reavivar en el fútbol la rivalidad que ya existe en el béisbol entre Leones de Yucatán y los equipos de Coahuila. Cada encuentro sería una fiesta, un escaparate mediático y un motor económico para Mérida.

La ciudad ya está en la lista de las más grandes de México. Falta que lo esté también en la Primera División, donde merece competir y soñar con sus propios clásicos, rivalidades y noches de gloria.

La pelota lleva siglos rodando en Yucatán y seguirá rodando por muchos años más.




