Pacífico Studios reúne a bandas, músicos y jóvenes que encuentran en los pequeños foros un lugar para experimentar, compartir influencias y construir nuevas propuestas musicales que se presentarán en el Indie Fest 2026.
Antes de los grandes escenarios, los festivales y las miles de reproducciones en plataformas digitales, existen los ensayos, las pruebas de sonido, los pequeños conciertos y un público dispuesto a escuchar canciones que todavía están creciendo.
En Mérida, espacios independientes como Pacífico Studios forman parte de ese circuito donde bandas y músicos locales encuentran un lugar para tocar y encontrarse con otras personas interesadas en hacer y escuchar música.
Una noche de sábado permite observar cómo funciona esa escena y desde antes de que comience el concierto ya hay músicos moviendo cables, probando instrumentos, revisando niveles y comunicándose para saber si la guitarra se distingue, si la voz tiene suficiente volumen o si la batería necesita algún ajuste.
La música, en estos espacios, no llega completamente terminada, digamos que es un ensayo abierto y se construye frente al público.
Cuando comienzan a sonar las bandas, aparecen influencias reconocibles. Hay propuestas que remiten al rock de las décadas de los setenta, ochenta y noventa; por momentos pueden encontrarse ecos de The Doors o Nirvana, pero atravesados por las experiencias de músicos, en su mayoría yucatecos, jóvenes que recuperan esas referencias para construir sonidos propios.

De esta manera, los pequeños foros funcionan como un puente generacional. Quienes crecieron escuchando determinadas bandas pueden reconocer sonidos que marcaron otras épocas, mientras músicos y públicos jóvenes regresan a esas influencias y las apropian con su talento y trabajo musical.
La historia de la música popular está estrechamente vinculada con lugares que durante años permanecieron fuera de los grandes circuitos culturales.
Garajes, bodegas, patios, bares y pequeños foros han servido como espacios de experimentación para innumerables músicos. En la Ciudad de México, por ejemplo, los llamados “hoyos funkies” fueron sitios asociados a la escena del rock y a públicos que durante décadas tuvieron pocas posibilidades de acceder a espacios formales para escuchar y producir música.
Muchos de esos lugares llegaron a ser considerados marginales o “de mala muerte”, pero terminaron siendo fundamentales para el desarrollo de distintas escenas musicales.
En Mérida, la existencia de espacios independientes nos lleva a preguntarnos ¿dónde pueden presentarse las bandas que apenas comienzan?, ¿dónde pueden probar nuevas canciones?, ¿qué lugares existen para que los jóvenes escuchen propuestas fuera de los grandes espectáculos comerciales?
Pacífico Studios es una de esas opciones por amor a la música y el valor está en lo que sucede actualmente que es tener un escenario para probar una canción frente a otras personas, equivocarse, modificarla, conocer lo que hacen otros músicos y conseguir que las letras escritas durante semanas o meses finalmente sean escuchadas por alguien.
También significa ofrecer a las juventudes espacios donde puedan reunirse alrededor de la creación artística.

La posteridad musical siempre tiene una dosis de azar porque con la experiencia en Pacífico Studios ya comprobamos que cuando una banda toca frente a unas cuantas decenas de personas difícilmente alguien puede anticipar qué ocurrirá con sus integrantes dentro de diez o veinte años.
Muchos de los músicos que posteriormente se convirtieron en referentes internacionales comenzaron precisamente frente a públicos reducidos y en circuitos alejados de los grandes escenarios.
Por eso, durante una tocada de bandas emergentes es grato soñar con que quizá dentro de dos décadas alguien recuerde haber visto a una de esas bandas cuando apenas comenzaba.
Una escena existe cuando hay músicos haciendo canciones, públicos dispuestos a escucharlas y lugares que permiten que ambos se encuentren.
En una ciudad donde las juventudes buscan espacios para expresarse y construir comunidad alrededor de la música, los foros independientes cumplen precisamente esa función. Mientras guitarras, baterías y voces llenan lugares como Pacífico Studios, la escena musical de Mérida va creciendo y mucho de ello se verá en el Indie Fest 2026.
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