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Descartan alerta sanitaria por presencia de amebas en lagos de Mérida, pero admiten vacío normativo para regular lagos artificiales

Por Itzel Chan

Aunque seis de los nueve lagos artificiales analizados en Mérida dieron positivo a la presencia de amibas del género Naegleria, las autoridades sanitarias de Yucatán descartaron que exista una alerta sanitaria para la población en general. Sin embargo, reconocieron que actualmente no existe una Norma Oficial Mexicana específica que regule las condiciones sanitarias de estos cuerpos de agua, cuya presencia ha aumentado con el crecimiento urbano.

Durante una rueda de prensa realizada este jueves, representantes de la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) y especialistas de instituciones académicas explicaron que los resultados de los muestreos corresponden a la identificación del género Naegleria, pero no permiten determinar si se trata específicamente de Naegleria fowleri, especie asociada con la meningoencefalitis amebiana primaria.

La revisión de los nueve cuerpos de agua artificiales se realizó después del fallecimiento de un hombre de 34 años, relacionado con una infección por Naegleria fowleri tras realizar actividades acuáticas en el lago de Plaza La Isla, en Mérida.

La investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Eugenia Guzmán Marín, mencionó que son amebas de vida libre.

«En sí están en aguas donde no hay corriente y ellas tienen un ciclo evolutivo. No se transmiten por agua, ni aire, ni tierra», precisó.

De acuerdo con las autoridades, los seis espacios que resultaron positivos permanecerán con restricciones de contacto con el agua, mediante señalizaciones y otras medidas preventivas. No obstante, aclararon que, a diferencia del lago de Plaza La Isla, los demás espacios monitoreados no ofrecen actividades recreativas acuáticas, por lo que el riesgo de exposición de la población es considerablemente menor.

Reconocen falta de regulación específica:

Uno de los aspectos reconocidos por las autoridades es que, pese a la existencia de distintas disposiciones sanitarias y ambientales aplicables a los cuerpos de agua, actualmente no existe una normativa específica para lagos artificiales.

Julio Torres, investigador de la UADY, precisó que no se trata de una alerta sanitaria.

«Se trata de tener precaución y prevención. Sobre los lagos, estos no existían hace unos años, así que no existe una norma específica que los regule», indicó.

Sin embargo, por ahora es posible que las autoridades pidan cumplimiento de diversas normas locales y federales.

El funcionario de la Secretaría de Salud, Domitilo Carballo, explicó que las normas vigentes se aplican de manera transversal, dependiendo de si los espacios tienen fines recreativos u ornamentales, pero admitió la necesidad de avanzar hacia una regulación que contemple sus características particulares.

En este sentido, señaló que se trabaja de manera interinstitucional para identificar las disposiciones que pueden desarrollarse desde el ámbito estatal y aquellas que requieren modificaciones o propuestas a nivel federal.

Para ello, se conformó una comisión con la participación de más de 16 dependencias e instituciones académicas, entre ellas organismos relacionados con el agua, medio ambiente, salud e investigación científica. Hasta el momento se han realizado cuatro sesiones de trabajo.

Sin embargo, durante la conferencia no se estableció una fecha para contar con una regulación específica que permita supervisar de manera integral las condiciones sanitarias de estos espacios.

Administradores deberán acreditar mantenimiento:

Respecto a las acciones inmediatas, las autoridades informaron que los responsables de los cuerpos de agua donde se detectó la presencia de amibas cuentan con cinco días hábiles, a partir de su notificación, para presentar la documentación requerida durante las verificaciones sanitarias.

Entre los documentos solicitados se encuentran las bitácoras de mantenimiento, los procedimientos de tratamiento del agua y los registros de posibles accidentes.

José García Maldonado del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), señaló que esta ameba no significa riesgo para la población.

«No se encuentra en agua marina, ni en nuestros tinacos ni cenotes. Requiere de agua con temperaturas como de 40 grados. Y en estos casos, son los propietarios de cuerpos de agua los responsables de darle mantenimiento», indicó.

Posteriormente, la autoridad evaluará cada caso para determinar si corresponde aplicar sanciones administrativas o establecer medidas de saneamiento.

Especialistas explicaron que existen alternativas para reducir la presencia de estos microorganismos, como la filtración, la circulación y la aireación del agua. Sin embargo, señalaron que cualquier intervención debe considerar las características de cada lago, su volumen y la posible presencia de fauna acuática.

Presencia de amibas no significa riesgo generalizado:

Durante la conferencia, investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y del Cinvestav explicaron que las amibas de vida libre forman parte de diversos ecosistemas y que su presencia puede favorecerse por condiciones como las altas temperaturas, el agua dulce y la escasa circulación.

Precisaron que las pruebas realizadas hasta ahora identifican microorganismos del género Naegleria, pero se requieren estudios moleculares y genómicos para establecer si corresponden a la especie fowleri.

También recordaron que la infección asociada con esta especie es extremadamente rara y ocurre cuando el agua contaminada ingresa por la nariz, generalmente durante actividades de inmersión. No se transmite por el aire, por contacto entre personas ni por caminar cerca de los cuerpos de agua.

Los especialistas insistieron en que no existe una situación de riesgo sanitario generalizado para la población y pidieron evitar interpretaciones alarmistas de los resultados.

Pese a ello, el hallazgo en seis lagos artificiales de Mérida abrió una discusión sobre la necesidad de fortalecer la vigilancia, establecer criterios específicos de mantenimiento y definir las responsabilidades de quienes administran estos espacios, particularmente aquellos que permiten actividades recreativas.

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