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Sembrar en el mar: 200 mil semillas de ostión fueron plantadas en Río Lagartos

Por Itzel Chan

Fotos: Guadalupe Perera / Manuel Valenzuela.

En un contexto donde la pesca enfrenta cada vez más desafíos, desde la escasez de especies hasta los riesgos en altamar, comunidades costeras de Yucatán comienzan a mirar el mar de otra manera y ven la oportunidad de sembrar con responsabilidad y cuidado.

Este fin de semana, en Río Lagartos, la cooperativa RIA MAR, de la que forma parte Aurelia Soledad Perera Alcocer, abrió sus puertas para mostrar un momento poco visible del proceso acuícola y siembra de semillas de ostión americano (Crassostrea virginica).

Se trató de la siembra de ostiones porque casi siempre estamos acostumbrados a ver el incluso los pescados, mariscos y moluscos ya servidos en la mesa.

“Normalmente siempre están mirando el final, el producto ya crecido, pero nunca habían observado el principio, que es un poquito más serio”, explica Aurelia.

La jornada reunió a unas 20 personas, entre autoridades municipales, representantes de pesca, turismo, academia y sector privado. La intención fue acercarlos a una actividad que, aunque creciente, sigue siendo poco comprendida.

Durante la actividad, las y los asistentes participaron en todo el proceso: desde observar, contar y pesar las semillas, hasta trasladarlas al mar e instalar las estructuras de cultivo.

Aurelia describió que fue un ejercicio práctico que permitió dimensionar el nivel de conocimiento técnico y organización que implica la acuacultura.

La cooperativa sembró alrededor de 200 mil semillas de ostión, con la expectativa de obtener entre una y dos toneladas en un periodo de 10 a 11 meses. Pero más allá de la producción, el objetivo es construir alternativas en el mar.

“Las especies cada vez están un poquito más escasas… entonces nuestro fin como cooperativa es esta alternativa que es la acuacultura”, señala Aurelia.

La iniciativa busca diversificar los ingresos de las familias pesqueras y generar beneficios ecológicos. El cultivo de ostión, bien manejado, puede contribuir a la filtración del agua y a la recuperación de ecosistemas marinos.

En ese sentido, la actividad también tuvo un componente pedagógico y político al generar conciencia.

“Es hacerles conciencia de que existen otras alternativas y que pueden ser un beneficio ecológico, social e incluso económico para nuestras familias”, agrega.

La cooperativa planea continuar con siembras escalonadas para mantener una producción constante y, al mismo tiempo, fortalecer un modelo que aún necesita mayor respaldo institucional y social.

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