Por Itzel Chan
(Las fotografías fueron tomadas del reporte en cuestión)
El Golfo de México posee una enorme riqueza natural y alberga zonas de importancia para la reproducción de especies marinas, además de funcionar como corredor biológico para aves endémicas y migratorias. Sin embargo, enfrenta problemáticas comunes como la erosión costera, la contaminación por aguas residuales y los impactos del cambio climático.
Durante la presentación del proyecto Elaboración de cinco Tarjetas de Reporte en los estados del Golfo de México, desarrollado por el Laboratorio Nacional de Resiliencia Costera (LANRESC), Alec Torres Freyermuth, subcoordinador general del organismo, explicó que uno de los principales objetivos es contribuir a la resiliencia de los ecosistemas mediante la investigación, el monitoreo y la comunicación del conocimiento.
“Con estas tarjetas se permite sistematizar información que puede ser utilizada para la toma de decisiones”, señaló.

Las tarjetas son instrumentos informativos breves que permiten evaluar y comunicar de manera concisa el estado de salud de los ecosistemas. El proyecto inició en 2024 e involucró a diversos sectores, incluyendo a comunidades locales de cada territorio.
De acuerdo con la información disponible en las tarjetas de reporte las principales problemáticas compartidas en la región son la erosión costera, la contaminación por aguas residuales y los efectos del cambio climático.

A estas se suman retos específicos en cada estado: en Tamaulipas destacan los incendios; en Veracruz, la tala de manglar; en Tabasco, donde el 80% de los municipios costeros son altamente vulnerables al cambio climático, se registra además una tasa de 46% de cambio de uso de suelo; en Campeche, 96 especies de aves se encuentran en alguna categoría de riesgo y 15 en peligro de extinción; mientras que en Yucatán la erosión costera es una de las principales preocupaciones.
En estas tarjetas se encuentra información general sobre los estados:
Tamaulipas
La costa de Tamaulipas destaca por su riqueza ecológica y paisajística. Es zona de reproducción y crianza de especies marinas y continentales, además de un corredor biológico clave para aves migratorias. Alberga Áreas Naturales Protegidas como la Laguna Madre, uno de los sistemas hipersalinos más extensos del mundo, y Playa Rancho Nuevo, principal sitio de anidación de la tortuga lora.
En el ámbito económico, sobresalen la pesca, la ganadería y la industria, particularmente la petrolera. A ello se suma su relevancia histórica y cultural, con puntos como el puerto de Tampico y la ciudad de Matamoros, configurando un territorio donde conviven biodiversidad y desarrollo.

Veracruz
Con 745 kilómetros de litoral, Veracruz ocupa el tercer lugar nacional en biodiversidad, gracias a la diversidad de sus ecosistemas marino-costeros, bosques y selvas. Cuenta con más de 30 Áreas Naturales Protegidas, así como humedales de importancia internacional.
Recibe aproximadamente un tercio del agua dulce del país y su economía se sustenta en el turismo, la agricultura, la ganadería, la pesca artesanal y la explotación de hidrocarburos. Aunque es vulnerable a fenómenos meteorológicos, la erosión y presiones humanas, también destaca por su riqueza cultural, representada por 16 pueblos indígenas, comunidades afromexicanas y el primer puerto construido en México.

Tabasco
La costa de Tabasco, con 191 kilómetros de litoral, concentra cerca del 90% de la pesca estatal y alberga dos Áreas Naturales Protegidas integradas por humedales, pantanos y lagunas fundamentales para la biodiversidad y las comunidades locales.
Además de su riqueza ecológica, es un territorio clave para la producción petrolera nacional y figura entre los estados con mayor aportación al PIB. Sin embargo, enfrenta impactos severos del cambio climático, como la erosión costera y el desplazamiento de poblaciones. La conservación de esta región resulta crucial para garantizar medios de vida y seguridad ambiental en el sureste mexicano.

Campeche
Con 525 kilómetros de litoral, Campeche posee un patrimonio natural de alta relevancia ecológica, resguardado en siete Áreas Naturales Protegidas, entre ellas la Laguna de Términos y Los Petenes.
Su economía se basa en la actividad petrolera, pesquera y turística, mientras que su historia abarca desde la navegación maya hasta la época virreinal, cuando San Francisco de Campeche se consolidó como un importante puerto. Este legado biocultural y su conexión con el corredor mesoamericano refuerzan su papel en la sostenibilidad regional.

Yucatán
La costa de Yucatán constituye un importante capital natural que provee servicios ecosistémicos esenciales, como la protección costera, el turismo y la pesca. Sus manglares, pastos marinos, dunas y arrecifes contribuyen a la conservación de la biodiversidad y a la mitigación de impactos climáticos.
Desde la época prehispánica ha sido un punto estratégico para el comercio marítimo, con vestigios arqueológicos subacuáticos y puertos históricos como Sisal. Actualmente, el crecimiento del puerto de Progreso, el aumento poblacional y diversas actividades humanas generan presiones sobre el manto freático y los ecosistemas costeros, aunque también abren la posibilidad de impulsar modelos de desarrollo más sostenibles.





