Por Itzel Chan
Alicia ha vivido más de 30 años en su casa, en la colonia San Antonio Cinta. A simple vista, es un hogar con todos los servicios, pero en la vida cotidiana el acceso al agua potable se ha vuelto cada vez más limitado.
“Bueno, aquí en la casa el estado del agua ha estado medio irregular. O sea, la afluencia del agua ha estado muy, muy regular. No tuvimos agua como 6 meses para nada”, describió como un ejemplo.
Sacó agua de un pozo y buscó soluciones porque reconoce que la infraestrucutura del agua no es eficiente.
“No he tenido agua si suficiente. Ahí me las ingenio para tener agua. Por mucho tiempo no tuve agua, ni siquiera en la llave de afuera. Y sí, pues pagando los meses que que me mandan el recibo está estoy día”, describió.

Su caso no es aislado:
En Mérida, abrir la llave ya no garantiza agua. Y cuando llega, la presión suele ser insuficiente para subir a una regadera o llenar un tinaco. Lo que antes era una falla ocasional, hoy forma parte de la vida cotidiana en distintas colonias.
“Lo hemos normalizado muchísimo”, reconoció la diputada de Movimiento Ciudadano, Larissa Acosta Escalante, al referirse al desabasto y la baja presión que enfrentan miles de familias.
Se trata de un rezago acumulado en infraestructura hídrica, sumado al crecimiento urbano sin planeación suficiente. La ciudad continúa expandiéndose, mientras el sistema de agua opera al límite.
Ante este escenario, pero recientemente ocho familias interpusieron un amparo ante el Poder Judicial de la Federación para exigir el acceso efectivo al agua en sus viviendas. Lo hicieron con el acompañamiento del abogado Juan Pablo Delgado, quien ha litigado casos similares en otras partes del país.

De acuerdo con el planteamiento, autoridades como la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay), el Ayuntamiento de Mérida y áreas de desarrollo urbano han permitido la expansión de nuevos desarrollos sin garantizar la disponibilidad de agua, incrementando la presión sobre un sistema ya saturado.
Las familias argumentan que la falta de suministro y de presión constituye una violación al derecho humano al agua, establecido en el artículo 4º constitucional.
Mientras tanto, en distintas zonas de la ciudad, hay hogares que dependen de bombas, cisternas o almacenamiento improvisado. El acceso al agua se resuelve día a día.
Protesta en Mérida: “Agua sí, desabasto no”
Habitantes de colonias como Dzununcán, Brisas, Ciudad Caucel, Dolores Otero, Alemán, Polígono 108 y Vergeles se manifestaron frente al Palacio de Gobierno para exigir a la Japay que garantice el suministro.
“Basta de que nos sigan engañando, con que nos van a mejorar el suministro del agua. O que digan que no tenemos servicio por ser deudores. No debemos, pero tampoco tenemos agua”, expresó Rodwan Madrid Martínez.

Además del desabasto, denunciaron cobros irregulares, con recibos que han llegado hasta mil 200 pesos bimestrales sin recibir un servicio constante.
Acosta Escalante señaló que continuarán las acciones legales. “Se está trabajando en otro amparo; cada día son más personas que están uniéndose”, afirmó.
En Mérida, el acceso al agua dejó de ser una certeza. Para muchas familias, hoy es una incertidumbre diaria.




