Por Proyecto Santa María
La vida silvestre sigue encontrando formas de abrirse paso en Mérida. Un video reciente captó a un loro de cachetes amarillos (Amazona autumnalis) alimentándose de una naranja agria en un domicilio particular, una escena poco común, pero que dice mucho sobre la convivencia la ciudad y la fauna.
El registro fue difundido por el Proyecto Santa María y documentado por Flor Vanessa González, integrante del programa de ciencia ciudadana Monitoreo de loros urbanos en la ciudad de Mérida. La grabación muestra el comportamiento alimenticio del ave y confirma que estas especies aún utilizan los espacios urbanos como refugio y fuente de alimento.
Durante un año, alrededor de 200 personas, desde amas de casa hasta especialistas, reportaron avistamientos de loros en distintos puntos de la ciudad. El objetivo fue conocer qué especies habitan Mérida, cuáles son sus hábitos y cómo se adaptan a un entorno cada vez más urbanizado.
Los resultados de este ejercicio de ciencia ciudadana se darán a conocer el miércoles 28 a las seis de la tarde. El contexto no es menor porque en México existen 22 especies de psitácidos y todas se encuentran bajo alguna categoría de riesgo de acuerdo con la NOM-059-SEMARNAT-2010; algunas ya enfrentan peligro de extinción.
La imagen del loro comiendo una naranja agria, captada desde un patio cualquiera, funciona como recordatorio de que la biodiversidad las áreas naturales protegidas y también habita los árboles del barrio, los cables, los traspatios. Y su permanencia depende, en buena medida, de cómo decidamos mirar y cuidar lo que todavía comparte la ciudad con nosotras y nosotros.




