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Temporada de pincel en la costa de Yucatán

Por: Miguel Cocom

En Yucatán, en la pesca, hay temporada de mero, de pulpo, de róbalo y de langosta. Y en Dzilam de Bravo también hay su temporada de pinceles y de colores. Así lo demuestra José de la Cruz Tun Echeverría, conocido en la comunidad como “don Pixo”, pescador de oficio y pintor por vocación, quien ha encontrado en el arte una forma de prolongar lo que el mar le ha enseñado durante toda su vida.

Hay un poema de José Gorostiza que dice: “A veces me dan ganas de llorar, pero las suple el mar”. En esta costa de Yucatán, esas ganas las suple pintar el mar: sus formas, sus criaturas y sus recuerdos. En cada lienzo, Tun Echeverría traduce lo que ha visto bajo el agua y lo que la memoria le permite rescatar.

Don José se dedica principalmente a la pesca, sobre todo en temporada de pulpo, pero desde hace décadas cultiva un gusto por la pintura que nació, según recuerda, desde la infancia. “Desde chiquito me gustaba dibujar barquitos”, cuenta. Sin embargo, no fue sino hasta los 25 años cuando decidió probar con mayor seriedad, iniciando de manera autodidacta y tomando incluso un curso por correspondencia para aprender técnicas de óleo.

Su formación nunca fue académica, sino construida entre jornadas de trabajo, familia y tiempos robados al descanso. “Le daba una o dos horas en la tarde”, relata. Durante años alternó la pesca en altamar, con viajes de hasta diez días, con su afición por los pinceles, hasta que el huracán Gilberto, en 1988, arrasó con su casa y con los primeros cuadros que había logrado crear. Aquella pérdida marcó una larga pausa en su relación con la pintura.

Pasaron más de dos décadas antes de retomar el lienzo. Fue hace aproximadamente 15 años cuando volvió a pintar, ahora con otra mirada, más cargada de experiencia y de historias acumuladas en el mar. Desde entonces, calcula haber realizado cerca de 300 cuadros, muchos de los cuales vende directamente a quienes visitan su casa o conocen su trabajo.

Sus obras tienen un sello claro: la vida marina. Peces, rayas, cuevas submarinas, langostas y escenas que parecen salidas de la memoria de un buzo. Y es que antes de consolidarse como pescador, Tun Echavarría también trabajó como buzo de altura, lo que le permitió observar de cerca ese universo que hoy plasma en sus cuadros. “Todo lo que pinto lo he visto”, afirma con certeza.

Su historia y la de su hijo forman parte de la memoria cultural del puerto. Ambos aparecen en el libro Las maravillas de Dzilam de Bravo, en el capítulo dedicado a artistas. Ahí se describe a José de la Cruz Tun Echavarría como un pescador, pintor y buzo oriundo de San Francisco, Campeche, avecindado en Dzilam desde hace más de 40 años, autodidacta en la pintura y capaz de plasmar tanto recuerdos de su infancia como los paisajes marinos que hoy lo rodean. En ese mismo libro también se reconoce a su hijo, Juan José Tu Herrera, “el Morro”, como pescador y artista que ha destacado por capturar la esencia del mar en obras que incluso han llegado a hoteles, negocios y espacios públicos del puerto.

Además, don José Tun también figura en el libro La creatividad de un pueblo costero de Yucatán, dentro del apartado de artesanas y artesanos, lo que refuerza su lugar como parte del patrimonio vivo de Dzilam de Bravo: un creador que, sin buscar reflectores, ha construido una obra desde la experiencia, la constancia y el vínculo profundo con el mar.

Quienes deseen conocer más sobre su trabajo o adquirir alguna de sus piezas pueden encontrarlo en Facebook como Pixos Forever Art, donde comparte parte de su producción visual. También puede ser contactado directamente por WhatsApp al número 9911068367.

En Dzilam de Bravo, entre temporadas de pesca, el mar sigue supliendo muchas cosas, y, en ocasiones, también se convierte en pintura.

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