Por Miguel Cocom
En San Felipe la vista principal es el mar y desde ahí cada madrugada partes las lanchas. Esta escena es algo común para Stacy Acevedo.
Hoy es buza monitora comunitaria y forma parte del Grupo Comunitario de Monitoreo Submarino de las Costas de Yucatán, una iniciativa que reúne a pescadores y habitantes de la costa interesados en conocer y proteger la vida marina.
Hace unos meses, su historia cruzó el Golfo de México cuando participó en el primer Encuentro de Sirenas de México, realizado en La Paz, Baja California Sur, junto con otras mujeres dedicadas al buceo y al monitoreo marino.

La relación de Stacy con el mar comenzó en la infancia y recuerda que su padre solía llevarla junto con su familia a practicar snorkel a un sitio conocido como Los Barriles, un punto del litoral donde el agua clara dejaba ver cardúmenes de peces y diversas especies marinas. Aquellas primeras exploraciones marcaron su memoria y sembraron la admiración que con los años volvió vocación.
“Entonces en ese momento sentí que tenían una conexión con el mar, yo me propuse ser pescadora como mi papá”, recordó.
Con el paso del tiempo, esa curiosidad infantil se convirtió en aprendizaje práctico, así que Stacy empezó a acompañar a su padre en las salidas al mar durante los fines de semana y poco a poco fue conociendo el oficio de la pesca. Primero observando, luego ayudando en la lancha y finalmente asumiendo responsabilidades como timonel, así es, una mujer timonel, es decir, dirigiendo el timón.
Más adelante comenzó a bucear en zonas cercanas a la costa, cada vez un poco más profundo, guiada por las enseñanzas de su padre sobre las especies marinas y las técnicas para identificarlas y extraerlas.

Ese proceso la llevó a dar un paso más allá del oficio familiar. Con el acompañamiento de la organización COBI (Comunidad y Biodiversidad), Stacy se certificó como buza monitora, aprendiendo técnicas de buceo científico y registro de especies. Desde entonces participa en actividades de monitoreo submarino que buscan documentar la salud de los ecosistemas marinos de la costa yucateca y generar información útil para la conservación y el manejo pesquero.
Sin embargo, su camino no ha estado libre de desafíos porque reconoce que uno de los principales retos ha sido abrirse paso en un ámbito donde históricamente predominan los hombres. Convertirse en buza dentro de una comunidad pesquera implicó enfrentar prejuicios y demostrar día a día que las mujeres también pueden desempeñar estas labores en el mar.

Con el paso de los años, cada vez más mujeres participan en actividades vinculadas con la pesca, el monitoreo y la conservación marina y para Stacy, ese avance representa una transformación importante dentro de las comunidades costeras, donde la igualdad de género empieza a abrir nuevas oportunidades para las jóvenes interesadas en el mar.
Durante sus inmersiones ha observado cómo algunas poblaciones de peces han disminuido con el tiempo. Especies que antes eran comunes, como el mero, hoy aparecen con menor frecuencia, y las condiciones del mar también parecen cambiar porque en algunas temporadas las aguas se sienten más frías que en años anteriores. Esas señales, visibles para quienes viven y trabajan bajo el agua, recuerdan la importancia de iniciativas de monitoreo comunitario que permitan entender mejor lo que está ocurriendo en el mar de Yucatán.




