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Todas las personas somos Cero

Por Itzel Chan

Fotografía: Brayan González

Todas las personas cargamos historias de pérdidas familiares, de amores que nos marcaron y de procesos que aún buscamos sanar.

Por eso, en Cero, nos sentimos cerca de cada personaje.

Hacía tiempo que no iba al teatro, y fue profundamente reconfortante regresar y encontrarme con Cero, una obra escrita por Ingrid Cebada y dirigida en Yucatán por Analie Gómez.

En escena, tres personajes: Lina (Selene Medina), Lucía (Gaby Jiménez) y Enrique (José Luis Cumi), quienes, con su energía, logran una sincronía entrañable.

El texto es potente: con un lenguaje sencillo, toca fibras profundas sin caer en la tragedia explícita.

Pero su fuerza también reside en la interpretación. Los personajes sostienen la atención del público durante hora y media, sin que el tiempo pese en la butaca.

Había leído que la obra te hace reír y llorar, y que quienes la ven oscilan entre ambas expresiones. Lo confirmé. Y se agradece: los personajes no se encasillan en un solo tono y nos recuerdan que así es la vida, un día lloras, otro ríes y al siguiente, pasan las dos cosas.

Sin necesidad de una escenografía grandilocuente, cada escena logra transportarte a las calles de un pueblo mágico que alguna vez visitaste, al aroma del café recién hecho, al frío de un amanecer, a los árboles monumentales que Lina, Lucía y Enrique observan en medio del bosque. Todo desde lo imaginario.

La utilería es precisa: unas cuantas estacas de casa de campaña que se transforman en habitación, autobús, acera, o en sostén emocional cuando más lo necesitan.

Botellas contienen la magia suficiente para recrear una borrachera juvenil en el monte, ese momento al que más de un espectador volvió en su memoria.

Y las lámparas que guían la escena, pero también iluminan emociones, acentos, gestos, silencios.

Valoré cada instante. Recordé cuando me rompieron no sólo el corazón, sino las emociones; cuando sentí rencor. Sentí ganas de llamar a mi familia y decirles cuánto los quiero. Me invadió el agradecimiento, las ganas de ser instante, de ser nada y también infinita. Me recordó que todas las personas somos Cero.

Posdata: También soy del año 1989. Solo por ese dato de nacimiento, ya tenían mi atención. Nomás que yo soy acuario.

Deseo no sea la última puesta. ¡Larga vida a Cero!

El resto del equipo está compuesto por:

Asistente de dirección: Miranda Argoytia

Diseño sonoro: David Puc y André Torres

Iluminación: París Fernández

Producción: Gaby Jiménez

Errante Teatro

Proyecto beneficiado por el Fondo Municipal para Jóvenes Creadores.

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