Por Itzel Chan
Hace dos décadas, Daniela Esquivel se topó con una obra que le sacudió la vida. En cuanto terminó de leer Mujermente hablando, supo que quería llevarla a escena. Aquella primera puesta en 2005 no solo le permitió consolidar su vocación como directora, también marcó el nacimiento de la compañía Luna y Señas y abrió un lazo indisoluble con Venezuela y con la dramaturga Mariozzi Carmona Machado.
“Fue una fortuna haberlo logrado y el resultado de un esfuerzo muy tenaz y comprometido por parte de todo el equipo de aquel entonces. Ahí surgió mi profunda amistad con Mariozzi Carmona Machado y su familia, quien ahora considero la mía. Mi vínculo con Venezuela también se volvió indisoluble. Luna y Señas como compañía le debe muchísimo a Mujermente hablando, con esta obra nos dimos a conocer de manera profesional”, recuerda Daniela.

Hoy, veinte años después, vuelve al escenario con una nueva versión que lleva consigo la memoria de Mariozzi, pero también el paso del tiempo y la madurez personal. “Esta nueva versión es un homenaje a su creadora, a la dramaturga que la concibió. También es un reencuentro con las mujeres que somos hoy en día, mi compañera en escena y yo. El dimensionar cada palabra, cada frase desde nuestro presente y saber cuán vigente es la obra”, explica.
Un montaje desde la madurez
Daniela reconoce que volver a dirigir y actuar en esta obra significa dialogar consigo misma, con la artista que fue hace veinte años y con la que es ahora. “Quise hacer un montaje distinto al que ya había realizado en 2005, quiero que la Daniela de hoy en día se refleje en la puesta, de ahí que me pareciera congruente el también actuarla, no sólo dirigirla”.
En este proceso, la presencia de Mariozzi Carmona se ha transformado en ausencia que acompaña. “La ausencia física de Mariozzi se redimensiona y entonces esa complicidad la he buscado en cada detalle de este proceso. Me he apoyado de las personas que sé que jamás me van a defraudar, pero también he pasado numerosas horas conmigo misma, trabajando solitaria y en silencio, buscando las rutas más congruentes para este proyecto”.

La vigencia de Mujermente hablando está en sus temas. El montaje es un espejo de la vida de muchas mujeres: sus relaciones afectivas, la religión, la sexualidad, la maternidad, el temor a envejecer, la familia, el deseo, el gozo y el fuego vital que las empuja a transformar su entorno.
“Son mujeres que reflejan socialmente lo que muchas somos. Mujeres muy vivas. Intensas, fuertes, con debilidades sí, con miedos, sí, pero llenas de vida. Las mujeres siempre hemos luchado por nuestros espacios, afectos, anhelos, pero hoy más que nunca, esas batallas son evidenciadas colectiva e incansablemente y eso está modificando nuestra realidad social”, señala Daniela.
La obra dialoga con un presente en el que las demandas feministas han cobrado mayor visibilidad. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿seguimos igual que hace 20, 40, 60 años, o han cambiado cosas? Esa es la reflexión que busca despertar en el público.
Crear desde Yucatán
Los retos de este reencuentro no son solo artísticos. En lo material, Daniela ha tenido que sostener la vida de Luna y Señas entre Mérida y Ciudad de México, con lo que implica el costo económico y emocional de estar lejos de algunos vínculos.
“Ha sido difícil económicamente mantener una parte del trabajo de Luna y Señas en Mérida y otra en Ciudad de México, pero el ingenio y la tenacidad, la constancia, nos seguirán marcando el camino para que cada vez esto sea menos desafiante. Soy una directora y actriz, aprendiendo a crear nuevos vínculos al mismo tiempo que valoro y extraño tremendamente lo que no tengo cerca físicamente, pero toda dificultad también me ha representado una enseñanza”.

Ser migrante dentro de su propio país también ha implicado reconectarse con nuevas experiencias y comunidades creativas en Yucatán. “He aprendido de mi entorno y de las y los creadores que me rodean, y a la vez comparto de mi mundo. Esta obra me ha permitido escucharme a mí misma en esta etapa de mi vida”, cuenta.
Si algo espera Daniela que suceda en el público es un reconocimiento íntimo. “Que se sienta reflejada, reflejado. Que se logre mirar, como en un espejo. Hay una línea en la obra que resume este sentir: ‘Mírame como si te vieras en un espejo’. Eso deseo para el público, que logre mirarse. Libremente, sensiblemente, intensamente”.
Y si tuviera que condensar toda la obra en una sola palabra, esa sería “libertad”: “Eso me produce Mujermente hablando, el deseo de ser libres de todo aquello que nos ate y nos robe la fuerza de ser quienes somos”.
Veinte años después, Mujermente hablando regresa a escena no como una simple reposición, sino como un diálogo vivo con el tiempo, con la memoria y con las mujeres que la habitan.
Equipo Creativo de Mujermente hablando
Dramaturgia: Mariozzi Carmona Machado
Dirección: Daniela Esquivel
Elenco: Daniela Esquivel y Zohar Salgado
Iluminación: Melisa Varïsh
Diseño de imagen y arte: Montserrat Cuéllar
Música original: María García Castro- Sebelle Music
Asistencia en dirección y producción: Lorena Chaylian
WEB: Ricardo Barrientos
Fotografía: Cecilia Abreu y Montserrat Cuéllar
Producción: Daniela Esquivel y Luna y Señas




