Por: Miguel Cocom
El consumo de alcohol y tabaco a edades tempranas es un problema creciente en México. De acuerdo con la OMS, beber durante la adolescencia reduce el autocontrol, aumenta los comportamientos de riesgo y puede provocar accidentes o violencia. En el caso del tabaco, la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC) advirtió que su consumo inicia incluso antes de los 12 años, multiplicando más de 13 veces la probabilidad de usar otras drogas.
Ante este panorama, desde hace ocho años el Consejo de la Comunicación, junto con especialistas, empresas, instituciones educativas y organismos civiles, impulsan la campaña “No está chido”, una iniciativa que busca evitar que niñas, niños y adolescentes consuman alcohol y tabaco. La estrategia se sustenta en cuatro pilares: promover la comunicación y unión familiar; impulsar la actividad física y el deporte; fomentar actividades culturales y artísticas; y difundir información clara sobre los riesgos de estas sustancias.

Los resultados muestran avances. El estudio Percepciones y conductas de consumo en torno a tabaco y alcohol revela que las conversaciones entre cuidadores y menores sobre el tema aumentaron del 34% al 63%. Hablar sobre las consecuencias del consumo de alcohol pasó del 51% al 83% y sobre tabaco del 53% al 82%. Además, la curiosidad como motivo para probar estas sustancias disminuyó: en alcohol del 77% al 60% y en tabaco del 84% al 74%.
En entrevista con Ventanas Rotas, Roxana Núñez Siller, directora de asuntos corporativos del Consejo de la Comunicación, destacó que “No se trata solo de retrasar la edad de inicio, sino de evitar que bajo ninguna circunstancia un menor de edad consuma alcohol o tabaco. Queremos sensibilizar a padres, maestros y familias sobre los daños que estas sustancias provocan en el desarrollo del cerebro adolescente”.
La campaña también ha puesto énfasis en Yucatán. Aunque es uno de los estados más seguros del país, enfrenta altos índices de alcoholismo. “Yucatán es prioritario para nosotros. Hacemos pláticas en primarias y secundarias, con apoyo de medios y empresas locales. Queremos que no se convierta en un problema tan grande como en otros estados”, señaló Núñez.

Un elemento clave es el papel de los hermanos mayores como influencias positivas. En su sexta fase, la campaña busca que sean modelos a seguir, motivando a los más pequeños a descubrir actividades sanas y resistir la presión social. Como explica Núñez: “El deporte, la cultura y la convivencia familiar dan a niñas y niños otro sentido de pertenencia. Si tienen un partido o un compromiso, lo menos que quieren es desvelarse o fumar”.
Además, desde 2021 la campaña cuenta con la plataforma noestachido.org, que ofrece artículos, cápsulas y un chatbot como centro de contacto. Este servicio brinda asesoría profesional con apoyo de la UNAM y el Consejo Ciudadano de la Ciudad de México. Hasta ahora, ha sostenido más de 12 mil conversaciones, respondiendo dudas de menores y cuidadores de manera confidencial.
“No está chido” busca consolidar un cambio cultural. Los avances son claros, pero el reto continúa: reducir el consumo temprano de alcohol y tabaco y fortalecer las redes familiares, escolares y comunitarias que protegen a niñas, niños y adolescentes. Como resume Núñez: “Nadie puede solo. Empresas, gobierno, sociedad civil y familias tenemos que trabajar juntos para que nuestras niñas y niños crezcan libres de estas sustancias”




