Ventanas Rotas Blanco_1

Las amigas sostienen la vida

Por Kelly Ramírez

La amistad entre mujeres empieza a desdibujarse conforme vamos adoptando nuestros roles aislados y específicos en la sociedad entre la rutina del trabajo, el cuidado de las niñeces, la pareja, las demandas económicas y familiares que ocupan casi todo nuestro tiempo y se convierten en el eje principal de la vida cotidiana.

Y no es que dejemos de querer a nuestras amigas, sino que el sistema nos empuja a colocar los afectos en jerarquías: primero la pareja, luego la familia, y al final si queda tiempo las amigas.

Audre Lorde escribió que la amistad y el amor entre mujeres eran actos radicales frente a un sistema que nos quería separadas. bell hooks* nos recordó que la sororidad es una fuerza transformadora que puede desafiar el orden patriarcal. Y desde Abya Yala**, las voces comunitarias nos muestran que los vínculos entre mujeres han sido siempre formas de resistir el racismo, la guerra, la pobreza y la violencia.

La amistad entre mujeres no debería ser un privilegio entre la construcción social y capitalista de nuestros tiempos en los cuidados de los demás, debería ser un espacio de sobrevivencia y sostenibilidad de nuestra existencia. En la vida cotidiana atravesadas por el patriarcado, el racismo y el capitalismo, esos lazos nos permiten seguir de pie. No se trata de negar la importancia de la familia, sino de romper la idea de que solo allí deben concentrarse nuestros afectos.

Cuando los hijos crecen y se van, o cuando las relaciones de pareja terminan, las amigas siguen estando, con ellas compartimos alegrías, duelos, luchas y sueños.

En muchas comunidades de pueblos originarios y afrodescendientes, la amistad entre mujeres no se vive en la intimidad individualista, sino en la colectividad: reunirse a cocinar, a tejer, a criar o a sembrar es también un acto de cuidado y resistencia. Ahí, la amistad no se mide por la frecuencia de los encuentros, sino por la certeza de saberse acompañadas.

Conforme avanzamos en edad, los demás adoptan la certeza del camino de su vida, esa que construyeron con nuestros cuidados para fortalecer sus sueños personales, notamos que es en nuestra vejez el momento para conectar nuestros saberes y ternura con otras mujeres en espacios de descanso, pero tal vez siempre hemos necesitado esos espacios de conexión e identificación colectiva, en todas las etapas de nuestra existencia.

Es complejo tejer amistades, redes entre nosotras, sobre todo porque en el imaginario colectivo, las mujeres que se reúnen, siempre han sido criticadas, son aquellas que “no tienen nada más que hacer con su tiempo” porque los hombres en la historia siempre han tenido el tiempo y la disposición de colectivizar para planear un mundo mejor para ellos, desde su posición de poder para gobernar y ordenar la vida.

Coincidir colectivamente entre amistades de mujeres es romper con el pensamiento de competencia, con la soledad y con la construcción patriarcal de jerarquizar nuestros afectos, reducir nuestra existencia a solo ser las que acompañan y no sentirnos acompañadas.

Nombrar, cuidar y priorizar la amistad, la complicidad entre mujeres es un gesto político. Es negarse a la lógica heterocis-capitalista que nos quiere reducidas a la familia nuclear y aisladas en la competencia. Recuperar esos lazos significa abrir espacios de alegría, complicidad y ternura donde el sistema no puede alcanzarnos. Porque cuando las mujeres nos elegimos como amigas, no solo compartimos la vida: también nos recordamos que es posible inventar otras formas de existir, sostenernos y resistir juntas.

De Kelly Ramírez Alpuche para Ventanas Rotas, a mi amiga Srta. Brócoli, que cree en mí y en mi palabra para escribir.

* La mención de bell hooks, es a propósito en minúsculas, debido a que Gloria Jean Watkins, escribía su nombre en minúsculas para honrar a su bisabuela, Bell Blair Hooks, y para que su obra y mensaje destacaran por encima de su propia persona, buscando así mantener a raya su ego y centrar la atención en las ideas.

** Quizá muchxs lo sepan, pero Abya Yala se le llama a Latinoamérica de parte de los pueblos originarios porque fue su nombre antes de la colonización.

Copyright ©2022 Todos los derechos reservados | Ventanas Rotas