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El café como territorio: Majomut y la dignidad que se cultiva

Por Itzel Chan

La niebla baja despacio sobre las montañas de los Altos de Chiapas. Se cuela entre los cafetales, humedece la tierra y borra por momentos los caminos de terracería que han visto pasar a generaciones enteras. En este paisaje nació hace más de cuatro décadas la Unión de Productores Orgánicos Beneficio Majomut.

Fundada en 1983, Majomut surgió como como una respuesta colectiva a la desigualdad. Las familias tzotsiles y tseltales sabían que, de manera individual, no podían hacer frente a los intermediarios ni a un mercado que históricamente les pagaba menos de lo que valía su trabajo.

“Nuestros abuelos entendieron que solos no podían enfrentar a los coyotes ni la injusticia del mercado. Por eso decidieron organizarse, para que el esfuerzo de cultivar café sí tuviera valor y fuera reconocido”, recuerda Erminio Arias Santis, productor de café y miembro de la Unión.

Hoy, Majomut agrupa a cerca de mil familias de 33 comunidades, que cultivan café en más de 690 hectáreas de montaña. A lo largo de los años han enfrentado crisis climáticas, plagas y la volatilidad del mercado global. Sin embargo, lejos de rendirse, la organización ha aprendido a transformarse. Actualmente, su producción ronda las 400 toneladas anuales de café, resultado de un modelo que combina trabajo comunitario, saberes tradicionales y adaptación constante.

Más que café, una forma de habitar la tierra

Para las familias de Majomut, el café es una forma de vida y es su principal ingreso.Y como todo lo vivo, también ha tenido que cambiar. En 2012, la roya, provocada por el hongo Hemileia vastatrix, golpeó con fuerza los cafetales de la región. La producción cayó, las plantas se debilitaron y la incertidumbre se instaló en muchas comunidades.

“Vimos cómo el fruto ya no crecía, cómo los cafetales se enfermaban. Fue un golpe muy duro, pero no nos quedamos de brazos cruzados”, cuenta Erminio.

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La respuesta fue colectiva y Majomut apostó por variedades resistentes como la Garnica, diversificó los cultivos incorporando cacao y árboles frutales, durazno, lichi, limón, y fortaleció prácticas agroecológicas para restaurar los suelos. Estos cambios ayudaron a enfrentar la roya y generaron nuevas fuentes de ingreso y reforzaron la seguridad alimentaria de las familias.

Inspirados en el conocimiento tradicional de la milpa y el bosque mesófilo, los cafeticultores desarrollaron sistemas de cultivo bajo sombra, donde el café crece acompañado de árboles que protegen el suelo, conservan el agua y favorecen la biodiversidad.

Tecnología al servicio de la comunidad

La transformación de Majomut también ha pasado por la innovación. Durante años, las certificaciones orgánicas se sostenían en montañas de papel: fichas técnicas, croquis y registros escritos a mano. Hoy, esa dinámica está cambiando. A través del proyecto Mitigación del cambio climático con sistema digitalizado y diversificación productiva, la Unión desarrolló su propio sistema digital de control interno.

“Antes teníamos paredes llenas de papeles. Ahora, con una tableta, registramos la información y la subimos a la nube en minutos”, explica Alberto Ortiz Gutiérrez, responsable del sistema digital de Majomut.

El software permite georreferenciar parcelas, llevar el seguimiento de los cultivos y evaluar el cumplimiento de los estándares orgánicos, facilitando auditorías y reduciendo costos.

Este proceso ha hecho más eficiente la trazabilidad del café y ha abierto un espacio para las nuevas generaciones. Jóvenes de las comunidades participan en el manejo de la tecnología, apoyan a sus familias en la digitalización de registros y contribuyen a que el conocimiento agrícola dialogue con herramientas del siglo XXI.

Gracias a su modelo cooperativo, Majomut ha logrado mejorar los precios que reciben las y los productores, acceder a mercados internacionales y colocar su café en tiendas y cafeterías de México. Pero más allá de los números, la fortaleza de la Unión está en el trabajo colectivo. “Trabajar en comunidad nos ha dado fuerza. Nos permite negociar, acceder a apoyos, exportar nuestro café y seguir innovando”, dice Erminio.

En las montañas de Chiapas, donde la niebla sigue enredándose entre los cafetales, Majomut es prueba de que la organización comunitaria puede abrir caminos distintos.

Fotos tomadas de Unión Majomut

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