Por Itzel Chan
Mientras el Gobierno de México refuerza las acciones para contener el sargazo en las playas del Caribe mexicano, la organización Generación Vegana advierte que la estrategia seguirá siendo insuficiente si no se atienden las causas que favorecen su proliferación, entre ellas el cambio climático y las emisiones asociadas al sistema alimentario.
La organización plantea que el combate al sargazo no debe concentrarse únicamente en retirar las macroalgas de las playas o instalar barreras en el mar, sino incorporar políticas públicas orientadas a reducir la huella climática, particularmente a través de una transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles.
«El problema no empieza cuando el sargazo llega a la playa. Empieza mucho antes, con las condiciones que favorecen su crecimiento», explica Jessica González Castro, directora ejecutiva de Generación Vegana, en entrevista con Ventanas Rotas.

El cambio climático también alimenta el sargazo
Aunque la llegada masiva de sargazo responde a múltiples factores, existe evidencia científica que vincula este fenómeno con el calentamiento global.
La doctora Rosa Elisa Rodríguez Martínez, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, ha documentado que el cambio climático, las modificaciones en las corrientes marinas y el exceso de nutrientes en el océano forman parte de las condiciones que favorecen la proliferación de estas macroalgas.
«Lo que dice la ciencia es que el cambio climático afecta en gran parte el problema del sargazo. Por eso es necesario hablar también de las actividades que más contribuyen al cambio climático, y una de ellas es la industria ganadera», señala González Castro.
La organización sostiene que esta relación suele no tomarse en cuenta, pese a que el calentamiento de los océanos modifica el equilibrio de los ecosistemas marinos y genera condiciones favorables para el crecimiento del sargazo.

La alimentación forma parte de la conversación:
Generación Vegana considera que uno de los sectores con mayor capacidad para reducir emisiones es el sistema alimentario.
De acuerdo con la organización, la producción pecuaria genera alrededor del 14.5 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, además de ejercer presión sobre el uso del agua, el suelo y la biodiversidad.
Citan la investigación publicada en 2018 por Joseph Poore, de la Universidad de Oxford, en la revista Science, donde se concluye que una transición hacia dietas con mayor presencia de alimentos de origen vegetal puede reducir significativamente las emisiones contaminantes y el impacto ambiental de la producción de alimentos.
«Muchas veces no nos damos cuenta del impacto que tienen nuestras decisiones alimentarias. Reducir poco a poco el consumo de carne y lácteos ya representa una contribución para disminuir las emisiones que alimentan el cambio climático», afirma González Castro.
Aclara que no se trata de cambios radicales de un día para otro, sino de avanzar gradualmente hacia patrones de consumo con menor huella ambiental.
Combatir las consecuencias, pero no las causas
Para la organización, las estrategias implementadas hasta ahora se han enfocado principalmente en atender los efectos visibles del problema.
«Ya cuando el sargazo está en las playas es cuando se buscan soluciones. Pero no estamos hablando de cómo prevenir las condiciones que favorecen su llegada. Queremos ampliar esa conversación», sostiene la directora ejecutiva.
En ese sentido, propone que el combate al sargazo incorpore acciones de mitigación climática mediante alianzas entre autoridades, universidades, hoteles, restaurantes y organizaciones civiles.
Entre las propuestas presentadas por Generación Vegana se encuentran impulsar la gastronomía sostenible en hoteles y restaurantes, desarrollar campañas sobre alimentación y cambio climático, establecer alianzas con universidades y centros de investigación, crear proyectos piloto para medir y reducir la huella de carbono del sector turístico, e incorporar el sistema alimentario dentro de las políticas climáticas estatales.
La organización considera que Quintana Roo podría convertirse en un referente internacional en turismo sostenible al integrar estas acciones dentro de su estrategia ambiental.
«Si otros países ya están promoviendo este tipo de cambios, ¿por qué Quintana Roo no podría hacerlo? Es un estado cuya economía depende directamente de la salud de sus playas y ecosistemas», señala González Castro.

Un llamado:
Más que presentar una solución única al fenómeno del sargazo, Generación Vegana busca colocar sobre la mesa un aspecto que considera ausente en la discusión pública: la relación entre los sistemas de producción de alimentos, el cambio climático y los efectos que ya se observan en los ecosistemas costeros.
«Queremos construir alianzas con el gobierno, el sector hotelero, restaurantes, universidades y otras organizaciones para desarrollar proyectos de alimentación sostenible que ayuden a reducir la huella climática de Quintana Roo. La protección de nuestras playas también implica actuar sobre las causas que hoy las están poniendo en riesgo», concluye la directora ejecutiva.




