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Keane salda su deuda con el público de Yucatán

Por Juan Manuel Contreras

Enfundado en la bandera de México el vocalista de la banda británica Keane salió al escenario del Corona Capital Sessions dispuesto a saldar su deuda con el público de Mérida, tras una polémica cancelación que dejó a miles de yucatecos -y personas de estados vecinos- con las ganas de corear los grandes éxitos de la banda como finalmente sucedió ayer en el estadio Carlos Iturralde.

El evento, que congregó a cerca de 6 mil asistentes, comenzó en punto de las 5:30 de la tarde, tal y como estaba anunciado, con la presentación de la productora Qendresa, quien tocó mientras la cancha de los Venados de Yucatán se poblaba a cuentagotas.

A las afueras del estadio, la compañía cervecera y otros consorcios colocaron gran cantidad de amenidades, siendo la icónica rueda de la fortuna la más concurrida, pues permitía una vista completa del festival. También hubo degustaciones de bebidas, cabina fotográfica y una docena de antojitos para todos los gustos (y presupuestos).

Como era de esperarse, las filas en torno a los expendios de cerveza fueron aumentando conforme se acercaban los “platos fuertes” de la noche, que fueron los franceses de Phoenix; y en evidente mayor medida, los británicos de Keane. Pese a los costos, que varias personas consideraron excesivos, la venta de Modelos, Coronas y Victorias estuvo a la orden del día.

Los relojes marcaron las 7:30 y un efusivo Thomas Mars apareció en el escenario del Corona con un saludo a la ciudad de Mérida. Tras los primeros acordes de Lisztomania la audiencia “se prendió” y sacó a relucir sus mejores pasos.

“¡Not easily offended; not hard to let it go; from a mess to the masses!” corearon al unísono mientras la agrupación hacía lo suyo, marcando el inicio de una noche que llenó de música el noreste de la capital yucateca y sus alrededores gracias al potente equipo con el que contó el concierto, el cual pudo escucharse a varios kilómetros.

Durante una hora y quince minutos Phoenix, por primera vez en Mérida, deleitó al público con un repertorio vasto de su indie rock, sin escatimar ni un acorde. Al final de su presentación, la gente quedó satisfecha y también algo cansada del frenesí derivado del dinamismo de los de Versalles, que se despidieron calurosamente de sus seguidores.

Entre vueltas a los expendios de chela; a la concurrida rueda de la fortuna; y a la propia cancha en donde los astados golearon a los Coyotes de Tampico hace un par de días, la gente aguardó paciente la salida de Keane. Con la herida del 14 de marzo -cuando se pospuso su concierto del Foro GNP- apenas cicatrizando, el escepticismo no se hizo esperar.

Y es que, de acuerdo a algunos asistentes, fue esta misma cautela la que mermó considerablemente la venta de boletos del Corona Capital Sessions en una ciudad que ha atestiguado, especialmente a últimas fechas, una oleada de cancelaciones que el público yucateco no ha terminado de perdonar. No obstante, Keane cumplió.

Fue a las 9 con un minuto cuando Tom Chaplin, enfundado en una bandera mexicana a lo Juan Escutia, se “lanzó” al escenario del Corona en compañía de sus “héroes” músicos para enmendar meses de sinsabores entre sus fans meridanos, que no son pocos. El rock alternativo británico y su algarabía tomaron por asalto el Carlos Iturralde.

Durante un lapso de hora y media la gente coreó, se emocionó y lloró con las piezas más emblemáticas de la banda, quienes, a su vez, a través de su vocalista, tuvieron el gesto de disculparse por el polémico acontecimiento; y a cambio regalaron un set de más de una hora y media que dejó más que complacidos a sus seguidores.

Finalmente, el momento más esperado llegó; y las casi 6 mil voces que poblaron el estadio en esa noche de sábado pudieron corear: “and if you have a minute, why don’t we go talk about it somewhere only we know?”; y la emoción se desbordó difuminando todo mal rato y permitiendo consensar una tregua. La deuda de Keane estaba saldada.

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