Por Itzel Chan
Antes de llegar a pasarelas en París o Milán, Cinthya Sanher imaginaba el mar porque de niña quería ser bióloga marina y así pasar la vida entre agua, pero una tarde vio en televisión el Victoria’s Secret Fashion Show y se convirtió en una revelación. Ahí desde el deseo y el sueño emprendió su camino en el diseño de modas que le ha llevado a otros países a exponer su trabajo.
“En el momento en que lo vi fue como descubrir otro mundo, y no me lo pude volver a sacar de la cabeza, pensé, eso quiero hacer, no sabía exactamente qué, pero yo sabía que quería estar ahí. Empece a unir los puntos, y todas las señales de esa niña que imaginaba y creaba, podía ver todas mis pasiones contenidas en un desfile. Yo podía diseñar zapatos, vestidos, peinados, diseñar todo el show, elegir la música e incluso inspirarme en el mar para poder crear”, describió.
Originaria de Tabasco, Cinthya incluso en la secundaria estudió el taller de Corte y Confección y hoy sus compañeras admiran que desde entonces ya comenzaba los primeros pasos en este campo.

A pesar de que no tenía referentes cercanos en la industria creativa, ya sea en familiares, amistades o personas de su localidad, se esforzó por defender su vocación ante el mundo, incluso ante ella misma.
Desde Tabasco tuvo que apostar por un sueño que nadie entendía del todo y así fue como se trasladó a Veracruz, en donde pasó por momentos complicados al intentar pagar una carrera de moda. Más tarde, en Ciudad de México no tuvo el camino del todo fácil, porque se dio cuenta que estaba en una industria que parecía favorecer a quienes tenían contactos, dinero o influencias.

“Me di cuenta que tenía que trabajar más, estudiar más, ser mejor y aún así estar en desventaja. Ha sido un camino muy complicado y me ha costado más tiempo, pero cada cosa que he querido, a la que realmente le he puesto todo mi empeño, siempre he buscado la manera de lograrla”, añadió.
Con el tiempo comprendió que el poder de su deseo radicaba también en su historia de vida, de ahí se agarró y tomó la naturaleza de Tabasco como su mayor inspiración.
“Creo que eso viene de haber crecido en un lugar como Tabasco, de cerrar los ojos y seguir viendo verde y agua a mi alrededor, me encantan los colores vibrantes, sin duda tengo mucha influencia de Tabasco presente, también mucha de Veracruz, mucha de mi abuela, de mi infancia, de todos los viajes que he hecho, de cada desfile al que he ido. Creo que esas siempre son mis inspiraciones, y aunque la tendencia puede cambiar, los colores, o los materiales, siempre que diseño parto de esas inspiraciones”, agregó.
Ha sido un trayecto largo y exigente y aunque toma en cuenta las tendencias globales, ella siempre sigue su intuición.
“Casi siempre tengo alguna obsesión momentánea que quiero explorar, pero también soy muy fiel a los elementos que me dan identidad. Al final el resultado es personal, cada diseñador interpreta un boceto y lo conceptualiza, según todo lo que ha escuchado, visto y sentido en su vida”, describió.

Hoy, mientras realiza una especialidad textil en Bellas Artes, ha decidido abrazar los procesos complejos. Cada pieza puede tomar alrededor de dos semanas y en este momento de su vida no le preocupa ir más lento.
“Al final para mí ese proceso es lo que le da sentido a una pieza, lo que más disfruto y lo que le da alma al diseño, no me preocupa ir más lento, mi objetivo no es ponerme a la par con las grandes cadenas de fast fashion, en algún punto si quisiera tener una línea más casual, pero siempre encontrando un punto de equilibrio”, indicó.

Cinthya compartió que si pudiera hablar con su versión más joven, le diría que disfrute más el tiempo con su familia, que no cambie para encajar y que confíe en el proceso.
“También le agradecería lo fuerte que fue, ya que gracias a ella esos días de sentarse frente al mar, soñando con un día ser esa chica de la moda, llegando a los desfiles en Paris y en Milán, se nos hizo realidad”, concluyó.




