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Mujeres mayas exigen acciones contra los bordados falsos y mayor reconocimiento a su oficio ancestral

Por Itzel Chan

El bordado maya refleja la identidad yucateca a través de las flores y colores que se plasman en la tela, por eso mujeres bordadoras solicitaron al Gobierno del Estado de Yucatán acciones concretas para combatir la comercialización de bordados falsos, fortalecer la difusión de su trabajo y garantizar condiciones dignas para ejercer este oficio que han heredado de sus abuelas.

La petición se realizó durante la presentación del libro “El bordado maya en Yucatán, saberes vivos”, un espacio que reunió a artesanas, académicos y representantes institucionales en torno a una práctica cultural que enfrenta múltiples desafíos.

Zelmy Domínguez Chan, bordadora originaria de Tekit y representante de sus compañeras, recordó que el bordado es un legado que les han dejado sus abuelas, madres y tías.

Sin embargo, actualmente existe una industria que produce bordados a máquina que imitan los diseños tradicionales y se venden a menor precio, afectando directamente los ingresos de quienes elaboran piezas hechas completamente a mano.

“Solicitamos al gobierno que se sume a preservar nuestro legado. Que nos ayuden a combatir los bordados falsos que empobrecen nuestros esfuerzos”, indicó.

Además del combate a la imitación industrial, las artesanas pidieron mayor difusión de su trabajo para lograr reconocimiento nacional e internacional, así como más espacios de comercialización.

“Necesitamos más espacios de venta. Somos mujeres que apoyamos en la economía familiar. Queremos más capacitaciones para estar preparadas”, señaló Domínguez Chan.

Entre sus demandas también está el acceso a insumos y créditos accesibles, ya que muchas veces la falta de recursos limita la producción y comercialización de sus piezas.

Durante el evento, Andrés Morales, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) en México, destacó que el libro presentado es un homenaje a las madres, tías, abuelas y a todas las mujeres que han transmitido esta práctica cultural fundamental para las comunidades mayas.

Reconoció también la creación del Consejo Estatal de Bordadoras, una iniciativa impulsada por las propias artesanas para proteger el bordado maya yucateco.

“Ellas definieron 160 acciones que se necesitan para salvaguardar el bordado maya”, mencionó.

Entre esas acciones se encuentra el reconocimiento académico de la profesión, como una forma de dignificar el trabajo que realizan para visibilizar su valor cultural y económico.

Morales añadió que el reto también pasa por transformar dinámicas dentro de las propias comunidades.

“Queda trabajo por hacer con los hombres, para que también borden y, sobre todo, apoyen. Si una mujer no puede ni salir a vender sus bordados porque su esposo no la deja, no hemos avanzado mucho”, señaló.

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