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Bajo uno de los cielos más bonitos, un rancho decidió apagar la luz para volver a mirar las estrellas

En la Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California, hay noches en las que el cielo parece más cercano que la tierra. Entre bosques de pino-encino y caminos aislados, Rancho La Concepción decidió hacer algo poco común en tiempos de iluminación excesiva y pantallas permanentes, es decir, reducir su propia luz para proteger la oscuridad.

El sitio se convirtió en el primer hospedaje de México y el segundo de Latinoamérica en obtener la aprobación internacional como DarkSky Approved Lodging, un reconocimiento otorgado por DarkSky International a espacios turísticos que implementan iluminación responsable para disminuir la contaminación lumínica y proteger el entorno nocturno.

La certificación no se limita a cambiar focos porque implica replantear la manera en la que se habita la noche.

Con acompañamiento técnico y científico del Instituto de Astronomía de la UNAM, así como coordinación con la Secretaría de Turismo de Baja California, el rancho modificó el 100 por ciento de su iluminación exterior bajo cinco principios: usar solo la luz necesaria, dirigirla únicamente hacia donde se requiere, mantener baja intensidad, controlarla mediante horarios o sensores y utilizar tonos cálidos para reducir el impacto ambiental.

El resultado es un espacio donde la oscuridad vuelve a ser parte de la experiencia.

Ubicado a pocos kilómetros del Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir, considerado uno de los mejores sitios del mundo para observación astronómica, el proyecto combina turismo regenerativo, conservación ambiental y actividades de astroturismo.

Las experiencias que ofrece van desde observación estelar guiada y sesiones de astrofotografía, hasta caminatas nocturnas para escuchar fauna silvestre y buscar búhos entre los bosques de la sierra. También realizan veladas bajo las estrellas donde el silencio, el paisaje sonoro y la ausencia de iluminación agresiva forman parte central de la experiencia.

Pero detrás de las actividades turísticas existe una preocupación ambiental cada vez más visible que es la pérdida de cielos oscuros.

La contaminación lumínica afecta ciclos biológicos, altera comportamientos de fauna nocturna, modifica rutas de especies y limita incluso la observación científica del universo. También impacta el descanso humano y la relación cotidiana con la noche.

“Cuidar los cielos oscuros también es cuidar la vida: la biodiversidad nocturna, el descanso y el bienestar. Hoy más que nunca necesitamos reconectar con la noche, alejarnos por un momento de la luz de las pantallas y volver a disfrutar un cielo verdaderamente estrellado”, señaló César Guerrero-Ávila, director general de Rancho La Concepción.

Como parte del proceso de certificación, el proyecto también desarrolló un programa de educación y participación comunitaria junto con la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), orientado a sensibilizar a huéspedes y visitantes sobre la importancia de proteger el entorno nocturno.

La iniciativa busca además extenderse a otros espacios turísticos de Baja California. Entre los planes se encuentra impulsar más hospedajes con estándares de iluminación responsable, fortalecer actividades de divulgación astronómica y crear un fondo dedicado a la protección de cielos oscuros en la región.

Mientras muchas ciudades continúan iluminando el cielo hasta borrar las estrellas, en una parte de la Sierra de San Pedro Mártir ocurre lo contrario porque apagar la luz se convirtió en una forma de conservación.

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